Texto leído en el acto por Alfredo Izquierdo
Muchos y muchas hemos madurado social y políticamente a la sombra de tipos como Alfredo, sin ir más lejos en la AAVV de Irala, un baluarte primero contra el franquismo y más tarde contra el Bilbao de dos velocidades, frente en el que volcó sus esfuerzos durante décadas. De aquellos príncipes y princesas de la lucha colectiva, de aquellos dinosaurios-por qué no utilizar tan hermosa palabra- aprendimos lo que significaba la autoridad moral, esa rara gema que sólo brota en ambientes rocosos.
A Alfredo le habría gustado especialmente saber que por encima del respeto, de la admiración, incluso por encima del aprecio, nos inspiraba una ternura sin límites.
Y permitidnos terminar con unos versos de Luis Eduardo Aute que podrían servirle de epitafio.
Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada la belleza.

